Todo lo que debes saber sobre el gym después del embarazo

Convertirse en mamá es una de las experiencias más maravillosas de la vida, sin embargo el postparto puede representar todo un desafío para tu cuerpo. Son muchos los cambios hormonales y físicos que se tienen que afrontar en esta etapa. La cuarentena que generalmente va de 6 hasta 8 semanas, dependiendo de lo que considere tu médico, puede volverse una espera larga si estás acostumbrada a que el ejercicio forme parte de tu día a día. Esto no significa un adiós permanente, sólo que debes permitirte una buena recuperación para regresar al gimnasio más pronto de lo que crees.

Consultar a tu médico es fundamental pues él es la autoridad en el tema, y debes de tomar en cuenta más de un factor previo a reanudar tu rutina acostumbrada, como qué tipo de parto tuviste, si hubo alguna complicación en tu procedimiento e incluso si durante el embarazo te mantuviste haciendo ejercicio. A reserva de estos factores, aquí te damos algunos tips para recuperar los músculos firmes que tenías nueve meses atrás.

1.- Paciencia y constancia

Retomar tu rutina de ejercicio debe ser un proceso lento y gradual, y si pasaste por un procedimiento de cesárea el regreso a los ejercicios será un poco más largo. Comienza con rutinas aeróbicas de bajo impacto como caminatas, natación e incluso yoga, son excelentes opciones siempre y cuando las realices bajo la supervisión de tu médico y tu instructor para no sobrepasarte.

2.- Abdominales, ¿siguen ahí?

Es normal que después de haber cargado a tu bebé por varios meses tu vientre quede abultado y tardará en recuperar su firmeza, ésta condición se denomina diástasis abdominal y se debe a que los músculos abdominales que regularmente sirven para dar soporte a tus órganos internos, durante el embarazo se expanden para dar cabida al bebé y esta separación muscular puede ser tan grande que no siempre se logran unir los músculos por su cuenta.

Realizar los ejercicios comunes para reforzar esta zona puede resultar contraproducente provocando que las fibras musculares sufran daños. Lo más recomendable es que realices ejercicios para suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel, que te ayudarán a fortalecer toda esta zona.

3.- Bebé bien alimentado

De ninguna manera hacer ejercicio afectará la capacidad para amamantar a tu bebé, sin embargo es importante que te mantengas bien hidratada y alimentada pues amamantar también implica un desgaste físico y si no tienes los nutrientes necesarios para cumplir con tu rutina menos los tendrás para darle lo necesario a tu bebé. Tu ingesta de calorías debe ser mayor de lo que generalmente acostumbras para poder compensar este gasto energético.

4.- Tu cuerpo habla

Hacer ejercicio generalmente es benéfico tanto para ti como para tu bebé, pero si notas algún síntoma contraindicado es importante que pares y le permitas a tu cuerpo un poco de reposo. Estas señales de alerta pueden ser: tu flujo vaginal toma tonos rojizos y abundantes, tienes sangrados más extensos, tu pulso cardiaco se altera fácilmente y de manera repentina, tus músculos duelen en periodos más largos de lo normal.

Lleva tu regreso al gimnasio con calma, ya tendrás tiempo para recuperar tu figura y con la ayuda de una rutina planeada y la vigilancia de un entrenador con experiencia, como todo el personal de Smart Fit, este tiempo será menor. Disfruta de tu bebé y crea lazos con él, disfruta de ser una mamá deportista e incluso inclúyelo en algunas de tus prácticas en casa.